#33: Siempre nos quemará París

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En esta nueva edición, con más problemas técnicos de los deseables y la torpeza que nos caracteriza, nos acercamos a la historia y a la realidad menos oficial de París, en la que descubrimos la ciudad más bien del fuego y el motín que del “amor” y el decorado turístico, y a “un pueblo que diez veces había levantado barricadas en las calles y puesto en fuga a los reyes. Un pueblo que no se conformaba con imágenes”. Para este muy fragmentario  (y facilón) acercamiento echamos mano del más que recomendable París en tensión. Urbanismo e insurrección en la ciudad de la luz de Eric Hazan (Ed. Errata Naturae, Madrid, 2011) para ver las profundas transformaciones de las últimas dos centurias, conducidas por un urbanismo policiaco cuya agenda más contemporánea pasa por la gentrificación de antiguos barrios populares demasiado bien situados para las necesidades de la sociedad del escaparate. Para complementarlo, metimos en la mochila Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850 (Karl Marx), En cualquier caso, ningún remordimiento (Pino Cacucci), In girum imus nocte et consumimur igni, Panegírico (Guy Debord) y La llama del suburbio (Proletarios Internacionalistas); también radiamos un trozo de la película “Triple agente” de Eric Rohmer (2004). A través de todos estos títulos visitamos la defensa de París de 1814, las revueltas proletarias del junio de 1848 al otoño de 2005, las huelgas salvajes de 1936, la realidad de la Ocupación nazi… La ciudad de los ilegalistas, los situacionistas y las chicas de las banlieues… la de todas las que adonde había fuego llevaron gasolina.

#32: Mika Etchebéhère

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En esta ocasión, hablamos con Eva, del colectivo ovetense Cambalache, que acaba de reeditar el libro Mi guerra de España de Mika Etchebéhère. El libro y la trayectoria de Mika (1902-1992), desde la Argentina natal pasando por Francia y Alemania, implicada en grupos anarquistas y de oposición comunista, hasta llegar al estallido de la Guerra y la Revolución en España, en la que esta mujer capitaneará una columna de milicianos del POUM en los frentes de Guadalajara y Madrid, nos sirven para efectuar una lectura feminista del propio texto (de sus anhelos, de sus reflexiones, de sus contradicciones) y del papel de las mujeres en la época, en un obligado rastreo contra la desmemoria. Hablamos de las condiciones laborales, sociales, jurídicas y políticas de las mujeres en las primeras décadas del siglo XX, de la posibilidad de replantearlo todo que trae aparejada la revolución social: el corto verano de la miliciana (de “heroínas” a “prostitutas”), los roles que se reservaban a la mujer (miliciana, madre combatiente, esposa, “madrina”); de la organización Mujeres Libres y su doble lucha contra el Estado-capital y el patriarcado; de cómo desempeñaron específicamente las pocas mujeres, como Mika, con mando militar, su poder, que llevaba entrelazado un trastocamiento completo del rol tradicional del género, con la centralidad de los cuidados y su nula consideración social y, en definitiva, del cuestionamiento continuo que tuvieron que enfrentar (propio y ajeno). El fracaso de la revolución acabó con todo y, lo que es peor, trajo consigo el silencio y el olvido. Aprovechamos para leer algunos extractos de la obra y hablar de los inmediatos proyectos editoriales de Cambalache.

#31: 8 de Marzo

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En esta nueva edición, hablamos con Amaya Caunedo, historiadora y compañera que nos introduce en el mito y la realidad de la celebración del 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, desde unos orígenes ligados inequívocamente a las luchas de las mujeres proletarias de comienzos del siglo XX hasta la institucionalización-banalización actual como producto de escaparate. Empezando por el incendio de la Triangle Shirtwaist Company, fábrica textil del Lower East Side, Nueva York, acaecido el 25 de marzo de 1911, y en el que murieron de manera penosa 146 personas, hablamos de la situación sociolaboral de las proletarias (especialmente las de origen judío askenazí e italiano) en Estados Unidos que, precisamente, estaban protagonizando un importante ciclo de luchas en aquellos años (entre las que sobresale una huelga general de trece semanas en las fábricas textiles), y atendemos a figuras importantes de las mismas como Clara Lemlich, Josephine Conger-Kaneko o Rose Schneiderman. En estrecha relación con estos hechos se encuentra la celebración del “Women’s Day” organizado por las mujeres del Partido Socialista Americano, fecha para reivindicar el derecho al sufragio, el último domingo de febrero de 1909. De Norteamérica pasamos al Viejo Continente para hablar de Clara Zetkin y de la aparición de la lucha de las mujeres socialistas (de lo que luego se conocerá como el feminismo socialista, en definitiva) del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), el gigante del movimiento obrero europeo, ya a finales del siglo XIX y de cómo recogen luego el guante de las compañeras norteamericanas y lanzan la celebración del Día Internacional de la Mujer en 1910. Este evento se pondrá en práctica en 1911 y, en 1914, se celebra en varios países el 8 de marzo, sin estar del todo claro por qué se eligió esta fecha. En cualquier caso, el 23 de febrero de 1917 (8 de marzo) las mujeres proletarias de Petrogrado salen a la calle en una movilización que pone de relieve el profundo malestar por la carnicería imperialista mundial; ocupan el espacio público y se enfrentan a las fuerzas del orden: es la mecha que prende la Revolución Rusa. Nos detenemos inevitablemente en la figura de Alejandra Kollontai para hablar de su figura, del triunfo bolchevique y del definitivo establecimiento del Día Internacional de la Mujer el 8 de Marzo desde el movimiento de mujeres ligado a la Internacional Comunista.